SEGURO DIRECTO: ¿AHORRO O RIESGO OCULTO?
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Contratar un seguro directamente con una compañía puede parecer una opción atractiva, impulsada por la promesa de eliminar intermediarios y, potencialmente, reducir costos. Sin embargo, esta vía, aunque aparentemente sencilla, puede acarrear desventajas significativas para el asegurado, especialmente al momento de enfrentar un siniestro o necesitar asesoramiento especializado.
La ausencia de un broker de seguros, un profesional independiente que actúa en defensa de los intereses del cliente, deja al asegurado en una posición vulnerable.
PRINCIPALES DESVENTAJAS:
- Falta de asesoramiento personalizado e imparcial. Al tratar directamente con la aseguradora, el cliente recibe información sesgada hacia los productos de esa compañía en particular. Un broker, en cambio, analiza las necesidades específicas del individuo o empresa, compara ofertas de diversas aseguradoras y recomienda la póliza que mejor se adapte a sus requerimientos y presupuesto. Esta visión panorámica y objetiva es crucial para evitar coberturas insuficientes o innecesarias, algo que fácilmente puede pasar desapercibido al contratar directamente.
- Ausencia de un mediador experto. En el momento crítico de un siniestro la ausencia se vuelve aún más palpable. El proceso de reclamación puede ser complejo y burocrático, requiriendo un conocimiento profundo de los términos y condiciones de la póliza. Un broker asiste al cliente en la gestión de la reclamación, interpretando la póliza, recopilando la documentación necesaria y negociando con la aseguradora para garantizar una resolución justa y oportuna. Sin este apoyo, el asegurado puede sentirse abrumado, cometer errores que perjudiquen su reclamo o incluso renunciar a sus derechos por desconocimiento.
- Limitada capacidad de negociación. Un broker, al trabajar con múltiples aseguradoras y manejar un volumen significativo de pólizas, tiene mayor poder de negociación para obtener mejores condiciones y precios para sus clientes. Al contratar directamente, el individuo se enfrenta a las tarifas y cláusulas estándar de la compañía, sin la posibilidad de explorar alternativas más ventajosas. Esta falta de poder de negociación puede traducirse en primas más elevadas o coberturas menos amplias por el mismo costo.
En conclusión, si bien la contratación directa de un seguro puede ofrecer una sensación inicial de ahorro y simplicidad, la ausencia de un broker de seguros implica renunciar a un valioso aliado. La falta de asesoramiento imparcial, el escaso apoyo en caso de siniestro y la limitada capacidad de negociación representan riesgos significativos que podrían traducirse en una protección inadecuada y mayores complicaciones a largo plazo.
Contar con un broker no solo optimiza la elección de la póliza, sino que también brinda la tranquilidad de tener un defensor experto en momentos de necesidad.